|
La salida fue neutralizada por la localidad abulense y
prácticamente sin calentar, nos encontramos subiendo
las Umbrias, quizás la subida mas técnica en la que
nos quedamos en la parte trasera del pelotón. En la
bajada recuperamos algunas posiciones pero cuando
avistamos el asfalto que nos devuelve de nuevo a la
población, llantazo en la rueda trasera...
En apenas diez minutos estamos de nuevo operativos, aunque
nos hemos quedado los últimos. En el llano de
asfalto hasta la pirámide mi compañero de equipo
tira fuerte y alcanzamos dos corredores, lastima
que al afrontar la subida ambos se retiran y nos
quedamos con el quad escoba de escolta durante toda
la ascensión, siempre avistando otros dos ciclistas
más que van por delante. La bajada es técnica y nos
lo tomamos con calma para evitar caer o volver a
pinchar.
El ultimo escollo montañoso es el mas largo aunque tendido,
vemos como Navaluenga se va haciendo pequeñito hasta
que coronamos y adelantamos a otro corredor, ya no
somos los últimos y el quad escoba nos anima para no
llegar fuera de control. Poco dura nuestra alegría,
es Horacio ahora el que pincha y de nuevo tenemos
que parar y perder otros diez o quince minutos. La
bajada es muy técnica, muchas piedras entre árboles
que machacan brazos y muñecas y a prácticamente dos
kilómetros para meta, cuando ya habíamos pasado la
parte que tiene mas dificultad, meto la rueda en una
zanja y mi mano izquierda resbala por encima del
manillar, salgo por delante de la bici y caigo de
cara, no me hago nada grave pero las heridas son muy
escandalosas y la sangre cubre parte de mi cara, así
que decido abandonar y me llevan en ambulancia hasta
meta donde curan mis heridas. |

Juan C. Ramirez, Ciclos Las
Rozas |