En 1787 comenzó a levantarse la Presa de
El Gasco, con un presupuesto de 180
millones de reales. Las obras fueron
dirigidas por Carlos y Manuel Lemaur,
hijos del autor del proyecto, quienes
simultanearon este trabajo con la
construcción de pequeños canales, entre
ellos uno de riego, de 11 km de
longitud, en las vegas de Uceda,
Torremocha de Jarama y Torrelaguna.
Las obras duraron doce años, que
estuvieron marcados por las
adversidades. A la comentada precariedad
económica del Banco de San Carlos, que
condicionó los plazos de ejecución, se
añadió una epidemia de paludismo, que
acabó con la vida de numerosos
trabajadores, todos ellos presidiarios
que cumplían de ese modo su condena. Al
mismo tiempo, surgieron dudas sobre la
viabilidad técnica del proyecto.[1]
Éste se abandonó definitivamente el 14
de mayo de 1799, después de que una
fuerte tormenta derrumbara parte del
muro frontal, cuando se llevaban 53 m
construidos.
Según se afirma en el estudio Carlos
Lemaur y el canal de Guadarrama,[2]
realizado por Teresa Sánchez Lázaro, la
presa estaba mal proyectada. La autora
sostiene que el derrumbe provocado por
la tormenta fue el mejor final posible y
que, dada la geometría de su sección, la
Presa de El Gasco se hubiese venido
abajo antes o después, incluso en pleno
periodo de construcción.